HISTORIA

(Tomado del Cañizo de fecha 4 de noviembre de 2009)

“En las postrimerías del año 1899 comenzó a bullir en la mente de numerosos vecinos de Güímar la idea de crear una sociedad que diera salida a sus inquietudes culturales, a la par que sirviera como punto de encuentro para los ratos de ocio. Así, el 1º de enero de 1900, se reunieron 24 güimareros, entre los que figuraban las personalidades más destacadas de la localidad, para celebrar la junta general fundacional del “Casino de Güímar”, como fue llamada en un principio. En el mismo acto se aprobó el primer Reglamento de la Sociedad, determinando que “su exclusivo objeto, era el de proporcionar a los individuos que la componían, recreos permitidos y honestos, y las mayores ventajas que se pudieran obtener con la lectura de las obras y periódicos que se adquieran”.

El día 5 del citado mes de enero, el Presidente remitió el Reglamento del Casino al Gobierno Civil, que lo registró y aprobó el día 18 del mismo mes. Por lo tanto, este Casino, con más de 109 años de existencia, es el más antiguo de los que continúan en activo en todo el Sur de Tenerife.

A lo largo de sus primeros años de existencia el Casino desplegó una gran actividad lúdica y cultural, y tanto su normativa como la propia sede social se fueron adaptando a las nuevas necesidades que iban surgiendo.

Así, en 1908 se aprobó un nuevo Reglamento, y en 1934 entró en vigor un tercero, estableciéndose cuatro clases de socios: honorarios, artistas, de mérito y de número. Asimismo, a finales de 1908 se aprobó por unanimidad el cambio de local, por resultar el que ocupaba “muy deficiente”, y se alquiló la casa que en la Plaza de San Pedro poseía don Ignacio González, por un alquiler de 40 pesetas mensuales. En su nueva sede esta Sociedad logró varias mejoras, pues en 1909 el ministro de Instrucción Pública le concedió una pequeña Biblioteca; en 1910 se adquirió una mesa de billar, y en ese mismo año se compró un gramófono, que costó 335 pesetas.

A partir de entonces, los ingresos de la Sociedad se recibían, además de por las cuotas de los socios, por los arbitrios aplicados a los distintos juegos, sobre todo al billar, y a la utilización del gramófono.

En 1918 el Casino pasó a la antigua “Casona de los Cáceres”, situada en la Plaza de San Pedro y junto a la iglesia parroquial, propiedad de don Pedro Pérez Delgado; allí permaneció durante 50 años, hasta su demolición en 1968, siempre con carácter de arriendo. A pesar de la Guerra Civil y de las extremas dificultades de aquellos años y durante la década posterior, el Casino mantuvo siempre su actividad y contó con el apoyo incondicional de sus socios.